el aire huele a leña y mis memorias también.
Después de jugar a la Rayuela tocaba este otro tiempo y juego, subir al barco y camuflarlo.
Creí que estaría mejor, (se suponía) pero esa mezcla en el aire, el frío, la leña, Kami, cama... diciembre y un Amor en los tiempos del cólera que me costó tanto conseguir.
Recuerdo que estaba cerca navidad, me negué a ver la película y salí en busca del libro.
Caminé la ciudad entera buscando un puto libro, The Mars Volta reventaba mis oídos, y los cigarros se consumían en mis manos y boca.
Como era de esperar, nadie tenía el libro.
Quedaba como último recurso ir a la biblioteca, pero no, debía tenerlo, hacerlo mio como tantos otros.
Al final después de una semana, lo conseguí, te lei, lo tiré a la pared, protesté, lo recogí y lo guardé bien lejos de mi alcance, donde no lo vea más.
El problema fue que tu libro quedó en mi memoria, y hasta el día de hoy me parece absurdo lo que dices, y extrañamente, yo que no quiero llegar a vieja guardo la esperanza de subirme a tu barco.
Ahora huele igual, huele a un amor infecto, corrosivo y mala muerte.
A veces quisiera que desaparezcas por completo de mi cabeza y sentidos, pero no puedo volverme sorda y vos que estás siempre en la música y libros y cines y yo...
Y el cielo de Google Earth...