"... Look up here, I'm in heaven... everybody knows me now..."

jueves, 31 de diciembre de 2015

2016

Esto de terminar un año y comenzar otro me pone en conflictos.
Hace ya un par de años que despedir 365 días y empezar otros 365 días, no es muy emocionante, ya que uno puede dividir su vida en cuantos días o etapas le de la gana.
Es uno mismo quien decide cuándo terminar y cuándo comenzar algo, en fin
Siguiendo el patrón y calendario y haciendo un "repaso" (y no a lo facebook) del 2015,
debo decir que ha sido un año extraño...
Confirmé que los amores eternos también se terminan.
Que con la edad, las somatizaciones son más frecuentes.
Que el futuro provoca stress.
Que las mentiras siempre vuelven mierda todo y que todas las mentiras se saben.
Que lo que los demás se imaginan que soy me produce ansiedad.
Que definitivamente no voy a pedir ayuda aunque esté al borde de la muerte...
Que mi manera de amar es intensa...
y por nada del mundo quiero que mi amor por quienes amo, represente una carga emocional, ni produzca en ellos compromismo alguno.
Que hay que aprovechar el tiempo libre haciendo (o haciendo nada) cosas que me gustan y disfruto.
Que no pasa nada si rompes planes y compromisos cuando realmente NO QUIERES SALIR DE TU CASA!
Que da igual si quien te gusta te habla o deja de hablarte,
en un par de días lo habrás superado.
Que realmente necesito tener gatos.
Que Bowie sigue siendo hermoso y flaco a pesar de los años que tiene...

Fue un año extraño, porque "por primera vez en años" me sentí libre cuando los amores eternos terminaron.
Y así, de la nada, una noche de noviembres muertos, apareciste brillando en medio de luces azules, para mostrarme cosas que había olvidado.
En medio de lo bueno estás vos mezclado, 
no sé por cuánto tiempo y no me importa saberlo.
Y así empiezo un N U E V O    A Ñ O, 
porque es realmente NUEVO, y voy a aprovechar cada día que mis ojos te vean, y mis manos te toquen, y me abracen tus brazos, y me invada la felicidad de verme en tu sonrisa.

Así, libre sin sombras encima, 
libre, como no me sentía por eternidades...

miércoles, 16 de diciembre de 2015

There is no answer...

¿Inocencia o estupidez?
Vas por ahí cronopialmente,
siendo feliz con cada gato o hiena que te encuentras y ya ni los diferencias.
No puedes evitarlo,
lograr el contacto representa tanto.
Eres feliz por un momento,
sientes que tocas el cielo 
y el cronopio interior se manifiesta cantando y sonriendo,
crees que en el mundo no existen las mentiras,
la gente mala, actores y escritores que rozan la crueldad.
Y vos confías en la "bondad" "verdad" "genuinidad" de las gentes.
Y así vas,
de ataque en ataque,
de una angustia a otra
sin dejar de preguntarte ¿por qué yo? ¿por qué a mi? ¿por qué así?.
¿Que lo que no te mata te hace más fuerte?
 no es verdad, te hace insensible, 
te convierte en una piedra, 
pero esa angustia que sientes en la boca del estómago ante tanta incertidumbre,
ante una mentira descubierta,
es 100% real y horrible.
Y surgen más preguntas 
ganas de saber las causas que llevan a una persona a ese accionar,
y posiblemente después de un mes
la respuesta ya no importe, 
o te llegue una respuesta después de 5 años,
o tengas la respuesta que sabes que tendrás
pero estás rogando al cielo que sea lo contrario.
¿Dónde está el aviso en tus tripas el momento de elegir mal?
Entonces te toca jugar a estar bien, jugar a ser vos, pero no...
"...Let me be the only one 
To keep you from the cold
Now the floor of heaven's lain
With stars of brightest gold
They shine for you - they shine for you
They burn for all to see
Come into these arms again
And set this spirit free"

Dejame salir, dejame que yo lo haré mejor...

viernes, 11 de diciembre de 2015

¿Jugamos?

Es diciembre,
el aire huele a leña y mis memorias también.
Después de jugar a la Rayuela tocaba este otro tiempo y juego, subir al barco y camuflarlo.
Creí que estaría mejor, (se suponía) pero esa mezcla en el aire, el frío, la leña, Kami, cama... diciembre y un Amor en los tiempos del cólera que me costó tanto conseguir.
Recuerdo que estaba cerca navidad, me negué a ver la película y salí en busca del libro.
Caminé la ciudad entera buscando un puto libro, The Mars Volta reventaba mis oídos, y los cigarros se consumían en mis manos y boca.
Como era de esperar, nadie tenía el libro.
Quedaba como último recurso ir a la biblioteca, pero no, debía tenerlo, hacerlo mio como tantos otros.
Al final después de una semana, lo conseguí, te lei, lo tiré a la pared, protesté, lo recogí y lo guardé bien lejos de mi alcance, donde no lo vea más.
El problema fue que tu libro quedó en mi memoria, y hasta el día de hoy me parece absurdo lo que dices, y extrañamente, yo que no quiero llegar a vieja guardo la esperanza de subirme a tu barco.
Ahora huele igual, huele a un amor infecto, corrosivo y mala muerte.
A veces quisiera que desaparezcas por completo de mi cabeza y sentidos, pero no puedo volverme sorda y vos que estás siempre en la música y libros y cines y yo...
Y el cielo de Google Earth...


miércoles, 18 de noviembre de 2015

"...Durar no es estar vivo, vivir es otra cosa..."

Estoy cansada de vivir corriendo,
de que las horas que valen pasen volando y el resto del tiempo sirva únicamente para cansarme más.
Cansada de cafés miniatura con más leche que café que debo bebérmelo de un solo trago,
de cigarros que no puedo fumármelos cuando me de la gana,
de despertar todos los días con el sonido del despertador para ponerme en modo "on" y morir un poco más que el día anterior.
Ya sabía que eso de que " se puede morir muchas veces" era cierto, pero de un tiempo a esta parte me he convertido en un zombi (yo que encontraba eso como algo absurdo) que se va alimentando de mi misma,
y, sí, todos los días lo primero que me como es el cerebro, y estoy harta.
Estoy cansada de esperar la noche y no poder perderme en ella,
mimetizarme como  antes lo hacía, pasearme por los boliches buscando música y ambiente, y bailar, bailar sola,
cansada de tener que mirar esa noche de lejos con encuentros rápidos porque "mañana debo levantarme temprano".
Estoy cansada de dormir con horarios impuestos, una siesta de 20 minutos para ganar un poco de noche.
CANSADA DE NO PODER TENER MIL GATOS QUE ME LLENEN DE PELOS, ARAÑAZOS Y RONRONEOS.
Cansada de ver mis libros apilados al pie de la cama o encerrados en cajones porque "debo hacer espacio", de no poder darme una cita de una semana entera con Cortázar y terminar sonándome los mocos o cantando como un Cronopio.
Conversar con  Nietzsche, para renovar fuerzas y disfrutar sufriendo.
Invitar a Sartre a pisar hojas secas por un parque, mientras siento el aire frío en mis pulmones, para después al final del día, pasearme por Invernalia y el muro.
De no poder sentarme una tarde entera para vivir vidas ajenas, amores de otros, o revivir en vidas pasadas y amores pasados en una pantalla.
Cansada también de no poder plasmar en mi ropa dibujos de cosas que me van gustando, y tener que usar cosas hechas por quien sabe quienes.
Cansada de seguir esperando a que aparezcas en algún lugar común, y no apareces.
Cansada de extrañarte porque algo me obliga a permanecer tan lejos.
Estoy tan cansada que hasta me canso de estarlo.


Tengo una soledad tan concurrida 
tan llena de nostalgias y de rostros de vos 
de adioses hace tiempo y besos bienvenidos 
de primeras de cambio y de último vagón. 
 Tengo una soledad tan concurrida
 que puedo organizarla como una procesión
 por colores tamaños y promesas
 por época por tacto y por sabor. 
Sin temblor de más me abrazo a tus ausencias
 que asisten y me asisten con mi rostro de vos.
 Estoy lleno de sombras de noches 
y deseos de risas y de alguna maldición. 
 Mis huéspedes concurren 
concurren como sueños
 con sus rencores nuevos su falta de candor 
yo les pongo una escoba tras la puerta
 porque quiero estar solo con mi rostro de vos. 
 Pero el rostro de vos mira a otra parte
 con sus ojos de amor que ya no aman 
como víveres que buscan su hambre 
miran y miran y apagan mi jornada.
 Las paredes se van queda la noche 
las nostalgias se van no queda nada.
 Ya mi rostro de vos cierra los ojos
 y es una soledad tan desolada
-Mario Benedetti

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Puente de un solo lado...

Capítulo 20

-Siempre me sospeche que acabarías acostándote con él -dijo Oliveira.
La Maga tapó a su hijo que berreaba un poco menos, y se frotó las manos con un algodón.
-Por favor laváte las manos como Dios manda -dijo Oliveira-. Y sacá toda esa porquería de ahí.
-En seguida -dijo la Maga. Oliveira aguantó su mirada (lo que siempre le costaba bastante) y la Maga trajo un diario, lo abrió sobre la cama, metió los algodones, hizo un paquete y salió de la pieza para ir a tirarlo al water del rellano. Cuando volvió, con las manos rojas y brillantes, Oliveira le alcanzó su mate. Se sentó en el sillón bajo, chupó aplicadamente. Siempre estropeaba el mate, tirando de un lado y del otro la bombilla, revolviéndola como si estuviera haciendo polenta.
-En fin- dijo Oliveira, sacando el humo por la nariz-. De todos modos me podían haber avisado. Ahora voy a tener seiscientos francos de taxi para llevarme mis cosas a otro lado. Y conseguir una pieza, que no es fácil en esta época.
-No tenés por qué irte -dijo la Maga-. ¿Hasta cuándo vas a seguir imaginando falsedades?
-Imaginando falsedades -dijo Oliveira-. Hablás como en los diálogos de las mejores novelas rioplatenses. Ahora solamente te falta reírte con todas las vísceras de mi grotesquería sin pareja, y la rematás fenómeno.
-Ya no llora más -dijo la Maga, mirando hacia la cama-. Hablemos bajo, va a dormir muy bien con la aspirina. Yo no me he acostado para nada con Gregorovius.
-Oh sí que te has acostado.
-No, Horacio. ¿Por qué no te iba a decir? Desde que te conocí no he tenido otro amante que vos. No me importa si lo digo mal y te hacen reír mis palabras. Yo hablo como puedo, no sé decir lo que siento.
-Bueno, bueno -dijo aburrido Oliveira, alcanzándole otro mate-. Será que tu hijo te cambia, entonces. Desde hace días estás convertida en lo que se llama una madre.
-Pero Rocamadour está enfermo.
-Más bien - dijo Oliveira-. Qué querés, a mi los cambios me parecieron en otro orden. En realidad ya no nos aguantamos demasiado.
-Vos sos el que no me aguanta. Vos sos el que no aguantás a Rocamadour.
-Eso es cierto, el chico no entraba en mis cálculos. Tres es mal número dentro de una pieza. Pensar que con Ossip ya somos cuatro, es insoportable.
-Ossip no tiene nada que ver.
-Si calentaras la pavita -dijo Oliveira.
-No tiene nada que ver -repitió la Maga-. ¿Por qué me hacés sufrir, bobo? Ya sé que estás cansado, que no me querés más. Nunca me quisiste, era otra cosa una manera de soñar. Andate, Horacio, no tenés por qué quedarte. A mi ya me ha pasado tantas veces... Miró hacia la cama. Rocamadour dormía.
-Tantas veces -dijo Oliveira, cambiando la yerba-. Para la autobiografía sentimental sos de una franqueza admirable. Que lo diga Ossip. Conocerte y oír enseguida la historia del negro es todo uno.
-Tengo que decirlo, vos no comprendés.
-No lo comprenderé, pero es fatal.
-Yo creo que tengo que decirlo aunque sea fatal. Es justo que uno le diga a un hombre como ha vivido, si lo quiere. Hablo de vos, no de Ossip. Vos me podías contar o no de tus amigas, pero tenía que decirte todo. Sabés, es la única manera de hacerlos irse antes de empezar a querer a otro hombre, la única manera de que pasen al otro lado de la puerta y nos dejen a los dos solos en la pieza.
-Una especie de ceremonia expiatoria, y por qué no propiciatoria. Primero el negro.
-Sí -dijo la Maga, mirándolo-. Primero el negro. Después Ledesma.
-Después Ledesma, claro.
-Y los tres del callejón, la noche de carnaval.
-Por delante -dijo Oliveira, cebando el mate.
-Y monsieur Vincent, el hermano del hotelero.
-Por detrás.
-Y un soldado que lloraba en un parque..
-Por delante.
-Y vos. 
-Por detrás. Pero eso de ponerme a mi en la lista estando yo presente es como una confirmación de mis lúgubres premoniciones. En realidad la lista completa se la habrás tenido que recitar a Gregorovius.
La Maga revolvía la bombilla. Había agachado la cabeza y todo el pelo le cayó de golpe sobre la cara, borrando la expresión que Oliveira había espiado con aire indiferente.

Después fuiste la amiguita
de un viejo boticario,
y el hijo de un comisario
todo el vento te sacó...

Oliveira canturreaba el tango. La Maga chupó la bombilla y se encogió de hombros, sin mirarlo. -Pobrecita-, pensó Oliveira. Le tiró un manotón al pelo, echándoselo para atrás brutalmente como si corriera una cortina. La bombilla hizo ruido seco entre los dientes.
-Es casi como si me hubieras pegado -dijo la Maga, tocándose la boca con los dedos que temblaban-. A mi no me importa, pero...
-Por suerte te importa -dijo Oliveira-.. Si no me estuvieras mirando así te despreciaría. Sos maravillosa, con Rocamadour y todo.
-De qué me sirve que me digas eso.
-A mi me sirve.
-Si, a vos te sirve. A vos todo te sirve para lo que andás buscando.
-Querida -dijo gentilmente Oliveira-, las lágrimas estropean el gusto de la yerba, es sabido.
-A lo mejor también te sirve que yo llore.
-Si, en la medida en que me reconozco culpable.
-Andáte, Horacio, va a ser lo mejor.
-Probablemente. Fijáte, de todas maneras, que si me voy ahora cometo algo que se parece casi al heroísmo, es decir que te dejo solo, sin plata y con tu hijo enfermo.
-Sí -dijo la Maga sonriendo homéricamente entre lágrimas-. Es casi heroico, cierto.
-Y como disto de ser un héroe, me parece mejor quedarme hasta que sepamos a qué atenernos, como dice mi hermano con su bello estilo.
-Entonces quedáte.
-¿Pero vos comprendés cómo y por qué renuncio a ese heroísmo?
-Si, claro.
-A ver, explicá por qué no me voy.
-No te vas porque sos bastante burgués y tomás en cuenta que pensarían Ronald y Babs y los otros amigos.
-Exacto. Es bueno que veas que vos no tenés nada que ver en mi decisión. No me quedo por solidaridad ni por lástima ni porque hay que darle la mamadera a Rocamadour. Y mucho menos porque vos y yo tengamos todavía algo en común.
-Sos tan cómico a veces -dijo la Maga.<
-Por supuesto -dijo Oliveira-. Bob Hope es una mierda al lado mío.
-Cuando decís que ya no tenemos nada en común, ponés la boca de una manera...
-Un poco así, ¿verdad?
-Si, es increíble.
Tuvieron que sacar los pañuelos y taparse la cara con las dos manos, soltaban tales carcajadas que Rocamadour se iba a despertar, era algo horrible. Aunque Oliveira hacía lo posible por sostenerla, mordiendo el pañuelo y llorando de risa, la Maga resbaló poco a poco del sillón, que tenía las patas delanteras más cortas y la ayudaba a caerse, hasta quedar enredada entre las piernas de Oliveira que se reía con un hipo entrecortado y que acabó escupiendo el pañuelo con una carcajada.
-Mostrá otra vez cómo pongo la boca cuando digo esas cosas -suplicó Oliveira.
-Así -dijo la Maga, y otra vez se retorcieron hasta que Oliveira se dobló en dos apretándose la barriga, y la Maga vio su cara contra la suya, los ojos que la miraban brillando entre lágrimas. Se besaron al revés, ella hacia arriba y él con el pelo colgando como un fleco, se besaron mordiéndose un poco porque sus bocas no se reconocían, estaban besando bocas diferentes, buscándose con las manos en un enredo infernal de pelo colgando y el mate que se había volcado al borde de la mesa y chorreaba en la falda de la Maga.
-Decime cómo hace el amor Ossip -murmuró Oliveira, apretando los labios contra los de la Maga-. Pronto que se me sube la sangre a la cabeza, no puedo seguir así, es espantoso.
-Lo hace muy bien -dijo la Maga mordiéndose el labio-. Muchísimo mejor que vos y más seguido.
-¿Pero te retila la murta? No me vayas a mentir. ¿Te la retila de veras?
-Muchísimo. Por todas partes, a veces demasiado. Es una sensación maravillosa.
-¿Y te hace poner con los plíneos entre las argustas?
-Sí, y después nos entreturnamos los porcios hasta que él dice basta basta, y yo tampoco puedo más, hay que apurarse comprendés. Pero eso vos no lo podés comprender, siempre te quedás en la gunfia más chica.
-Yo y cualquiera -rezongó Oliveira, enderezándose-. Che, este mate es una porquería, yo me voy un rato a la calle.
-¿No querés que te siga contando de Ossip? -dijo la Maga-. En glíglico.
-Me aburre mucho el glíglico. Además vos no tenés imaginación, siempre decís las mismas cosas. La gunfia, vaya novedad. Y no se dice -contando de-.
-El glíglico lo inventé yo -dijo resentida la Maga-. Vos soltás cualquier cosa y te lucís, pero no es el verdadero glíglico.
-Volviendo a Ossip...
-No seas tonto, Horacio, te digo que no me he acostado con él. ¿Te tengo que hacer el gran juramento de los sioux?
-No, al final me parece que te voy a creer.
-Y después -dijo la Maga- lo más probable es que acabe por acostarme con Ossip, pero serás vos el que lo habrá querido.
-¿Pero a vos realmente te puede gustar ese tipo?
-No. Lo que pasa es que hay que pagar la farmacia. De vos no quiero ni un centavo, y a Ossip no le puedo pedir plata y dejarlo con las ilusiones.
-Sí, ya sé -dijo Oliveira-. Tu lado samaritano. Al soldadito del parque tampoco lo podías dejar que llorara.
-Tampoco, Horacio. Ya ves lo distintos que somos.
-Sí, la piedad no es mi fuerte. Pero también yo podría llorar en una de esas, y entonces vos...
-No te veo llorando -dijo la Maga-. Para vos sería como un desperdicio.
-Alguna vez he llorado.
-De rabia, solamente. Vos no sabés llorar, Horacio, es una de las cosas que no sabés.
Oliveira atrajo a la Maga y la sentó en las rodillas. pensó que el olor de la Maga, de la nuca de la Maga, lo entristecía. Ese mismo olor que antes... -Buscara través de-, pensó confusamente.
-Sí, es una de las cosas que no sé hacer, eso y llorar y compadecerme.-
-Nunca nos quisimos -le dijo besándola en el pelo.
-No hablés por mí -dijo la Maga cerrando los ojos-. Vos no podés saber si yo te quiero o no. Ni siquiera eso podés saber.
-¿Tan ciego me crees?
-Al contrario, te haría tanto bien quedarte un poco ciego.
-Ah, sí, el tacto que reemplaza las definiciones, el instinto que va más allá de la inteligencia. la vía mágica, la noche oscura del alma.
-Te haría bien -se obstinó la Maga como cada vez que no entendía y quería disimularlo.
-Mirá, con lo que tengo me basta para saber que cada uno puede irse por su lado. Yo creo que necesito estar solo, Lucía; realmente no sé que voy a hacer. A vos y a Rocamadour, que me parece que se está despertando, les hago la injusticia de tratarlos mal y no quiero que siga.
-Por mí y por Rocamadour no te tenés que preocupar.
-No me preocupo pero andamos los tres enredándonos en los tobillos del otro, es incómodo y antiestético. Yo no seré lo bastante ciego, querida, pero el nervio óptico me alcanza para ver que vos te vas a arreglar perfectamente sin mí. Ninguna amiga mía se ha suicidado hasta ahora, aunque mi orgullo sangre al decirlo.
-Si, Horacio.
-De manera que si consigo reunir suficiente heroísmo para plantarte esta misma noche o mañana, aquí no ha pasado nada.
-Nada -dijo la Maga.
-Vos le llevarás de nuevo tu chico a maadame Irène, y volverás a París a seguir tu vida. 
-Eso.
-Irás mucho al cine, seguirás leyendo novelas, te pasearás con riesgo de tu vida en los peores barrios y a las peores horas.
-Todo eso.
-Encontrarás muchísimas cosas extrañas en la calle, las traerás, fabricarás objetos. Wong te enseñará juegos malabares y Ossip te seguirá a dos metros de distancia, con las manos juntas y una actitud de humilde reverencia.
-Por favor, Horacio -dijo la Maga, abrazándose a él y escondiendo la cara.
-Por supuesto que nos encontraremos mágicamente en los sitios más extraños, como aquella noche en la Bastille, te acordás.
-En la rue Daval.
-Yo estaba bastante borracho y vos apareciste en la esquina y nos quedamos mirándonos como idiotas.
-Porque yo creía que esa noche vos ibas a un concierto.
-Y vos me habías dicho que tenías cita con madame Leónie.
-Por eso nos hizo tanta gracia encontrarnos en la rue Daval.
-Vos llevabas el pulóver verde y te habías parado en la esquina a consolar a un pederasta.
-Lo habían echado a golpes del café, y lloraba de una manera.
-Otra vez me acuerdo que nos encontramos cerca del Quai de Jemmapes.
-Hacía calor -dijo la Maga.
-Nunca me explicaste bien qué andabas buscando por el Quai de Jemmapes.
-Oh, no buscaba nada.
-Tenías una moneda en la mano.
-Me la encontré en el cordón de la vereda. Brillaba tanto.
-Y después fuimos a la Place de la Republiqué donde estaban los saltimbanquis, y nos ganamos una caja de caramelos.
-Eran horribles.
-Y otra vez yo salía del metro Mouton-Duvernet, y vos estabas sentada en la terraza de un café con un negro y un filipino.
-Y vos nunca me dijiste que tenías que hacer por el lado de Mouton-Duvernet.
-Iba a lo de una pedicura -dijo Oliveira-.Tenía una sala de espera empapelada con escenas entre violeta y solferino: góndolas, palmeras, y unos amantes abrazados a la luz de la luna. Imaginátelo repetido quinientas veces en tamaño doce por ocho.
-Vos ibas por eso, no por los callos.
-No eran callos, hija mía. Una auténtica verruga en la planta del pie. Avitaminosis, parece.
-¿Se te curó bien? -dijo la Maga, levantando la cabeza y mirándolo con gran concentración.
A la primera carcajada Rocamadour se despertó y empezó a quejarse. Oliveira suspiró, ahora iba a repetirse la escena, por un rato sólo vería a la Maga de espaldas, inclinada sobre la cama, las manos yendo y viniendo. Se puso a sebar mate, a armar un cigarrillo. No quería pensar. La Maga fue a lavarse las manos y volvió. Tomaron un par de mates casi sin mirarse.
-Lo bueno de todo esto -dijo Oliveira- es que no le damos calce al radioteatro. No me mires así, si pensás un poco te vas a dar cuenta de lo que quiero decir.
-Me doy cuenta -dijo la Maga-. No es por eso que te miro así.
-Ah, vos creés que...
-Un poco, sí. pero mejor no volver a hablar.
-Tenés razón. Bueno, me parece que mevoy a dar una vuelta. 
-No vuelvas -dijo la Maga.
-En fin, no exageremos -dijo Oliveira-. ¿Dónde querés que me vaya a dormir? una cosa son los nudos gordianos y otra el céfiro que sopla en la calle, debe haber cinco grados bajo cero.
-Va a ser mejor que no vuelvas, Horacio -dijo la Maga-. Ahora me resulta fácil decírtelo. Comprendé. 
-En fin -dijo Oliveira-. Me parece que nos apuramos a congratularnos por nuestro savoir faire.
-Te tengo tanta lástima, Horacio.
-Ah, eso no. Despacito, ahí.
-Vos sabés que yo a veces veo. Veo tan claro. Pensar que hace una hora se me ocurrió que lo mejor era ir a tirarme al río.
-La desconocida del Sena... Pero si vos nadás como un cisne. 
-Te tengo lástima -insistió la Maga-. Ahora me doy cuenta. La noche que nos encontramos detrás de Notre-Dame también vi que... Pero no lo quise creer. Llevabas una camisa azul tan preciosa. Fue la primera vez que fuimos juntos a un hotel, ¿verdad?
-No, pero es igual. Y vos me enseñaste a hablar en glíglico.
-Si te dijera que todo eso lo hice por lástima.
-Veamos -dijo Oliveira, mirándola sobresaltado.
-Esa noche vos corrías peligro. Se veía, era como una sirena a lo lejos... no se puede explicar.
-Mis peligros son sólo metafísicos -dijo Oliveira-. Créeme, a mí no me van a sacar del agua con ganchos. Reventaré de una oclusión intestinal, de la gripe asiática o de un Peugeot 403.
-No sé -dijo la Maga-. Yo pienso a veces en matarme pero veo que no lo voy a hacer. No creas que es solamente por Rocamadour, antes de él era lo mismo. La idea de matarme me hace siempre bien. Pero vos, que no lo pensás... ¿Por qué decís: peligros metafísicos? También hay ríos metafísicos, Horacio. Vos te vas a tirar a uno de esos ríos.
-A lo mejor -dijo Oliveira- eso es el Tao.
-A mí me pareció que yo podía protegerte. No digas nada. En seguida me di cuenta de que no me necesitabas. Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas.
-Precioso, lo que decís
-Era así, el piano iba por su lado y el violín por el suyo y de eso salía la sonata, pero ya ves, en el fondo no nos encontrábamos. Me di cuenta en seguida, Horacio, pero las sonatas eran tan hermosas.
-Si, querida.
-Y el glíglico.
-Vaya.
-Y todo, el Club, aquella noche en el Quai de Bercy bajo los árboles, cuando cazamos estrellas hasta la madrugada y nos contamos historias de príncipes, y vos tenías sed y compramos una botella de espumante carísimo, y bebimos a la orilla del río.
-Y entonces vino un clochard -dijo Oliveira- y le dimos la mitad de la botella.
-Y el clochard sabía una barbaridad, latín y cosas orientales, y vos le discutiste algo de...
-Averroes, creo. 
-Si, Averroes.
-Y la noche que el soldado me tocó el traste en la Foire du Trône, y vos le diste una trompada en la cara, y nos metieron presos a todos.
-Que no oiga Rocamadour -dijo Oliveira riéndose.
-Por suerte Rocamadour no se acordará nunca de vos, todavía no tiene nada detrás de los ojos. Como los pájaros que comen las migas que uno les tira. Te miran, las comen, se vuelan... No queda nada.
-No -dijo Oliveira-. No queda nada.
En el rellano gritaba la del tercer piso, borracha como siempre a esa hora. Oliveira miró vagamente hacia la puerta, pero la Maga lo apretó contra ella, se fue resbalando hasta ceñirle las rodillas, temblando y llorando.
-¿Por qué te afligís así? -dijo Oliveira-. Los ríos metafísicos no pasan por cualquier lado, no hay que ir muy lejos a encontrarlos. Mirá, nadie se habrá ahogado con tanto derecho como yo, monona. Te prometo una cosa: acordarme de vos a último momento para que sea todavía más amargo. Un verdadero folletín, con tapa en tres colores.
-No te vayas -murmuró la Maga, apretándole las piernas.
-Una vuelta por ahí, nomás.
-No, no te vayas.
-Dejáme. Sabés muy bien que voy a volver, por lo menos esta noche.
-Vamos juntos -dijo la Maga-. Ves, Rocamadour duerme, va a estar tranquilo hasta la hora del biberón. tenemos dos horas, vamos al café del barrio árabe, ese cafecito triste donde se está tan bien.
Pero Oliveira quería salir solo. Empezó a librar poco a poco las piernas del abrazo de la Maga. Le acariciaba el pelo, le pasó los dedos por el collar, la besó en la nuca, detrás de la oreja, oyéndola llorar con todo el pelo colgándole en la cara. -Chantajes no-, pensaba. -Lloremos cara a cara, pero no ese hipo barato que se aprende en el cine.- Le levantó la cara, la obligó a mirarlo.
-El canalla soy yo -dijo Oliveira-. Dejáme pagar a mí. Llorá por tu hijo, que a lo mejor se muere, pero no malgastes las lágrimas conmigo. Madre mía, desde los tiempos de Zola no se veía una escena semejante. Dejáme salir, por favor.
-¿Por qué? -dijo la Maga, sin moverse del suelo, mirándolo como un perro.
-¿Por qué que?
-¿Por qué?
-Ah, vos querés decir por qué todo esto. Andá a saber, yo creo que ni vos ni yo tenemos demasiado la culpa. No somos adultos, Lucía. Es un mérito pero se paga caro. Los chicos se tiran siempre de los pelos después de haber jugado. Debe ser algo así. Habría que pensarlo.



He aquí que tú estás sola y que estoy solo...(Jaime Sabines)

He aquí que tú estás sola y que estoy solo. Haces tus cosas diariamente y piensas y yo pienso y recuerdo y estoy solo. A la misma hora nos recordamos algo y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya somos, y una locura celular nos recorre y una sangre rebelde y sin cansancio. Se me va a hacer llagas este cuerpo solo, se me caerá la carne trozo a trozo. Esto es lejía y muerte. El corrosivo estar, el malestar muriendo es nuestra muerte.

Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado quién eres, dónde estás, cómo te llamas. Yo soy sólo una parte, sólo un brazo, una mitad apenas, sólo un brazo. Te recuerdo en mi boca y en mis manos. Con mi lengua y mis ojos y mis manos te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne, a siembra , a flor, hueles a amor, a ti, hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí. En mis labios te sé, te reconozco, y giras y eres y miras incansable y toda tú me suenas dentro del corazón como mi sangre. Te digo que estoy solo y que me faltas. Nos faltamos, amor, y nos morimos y nada haremos ya sino morirnos. Esto lo sé, amor, esto sabemos. Hoy y mañana, así, y cuando estemos en nuestros brazos simples y cansados, me faltarás, amor, nos faltaremos.

domingo, 8 de noviembre de 2015

De un Canada dry a un Dry Martini

¿Has visto las nubes últimamente? ¿Has salido a caminar pisando hojas secas por un parque? ¿Has dejado graffitis en el cielo y encontraste los míos?
 Esos van musicalizados de melodías nuevas y se tornaron Cortazarianos de nuevo. 
Sí, ya se que es inevitable escapar, al final siempre termina alcanzándome y cuando eso pasa, me gusta pensar que eres vos quien vino a visitarme... a darme un rato agradable, un poco de aire "ahumado" en una habitación con luz amarilla donde aparece tu imagen tan ruidosa. 
Qué difícil es una comunicación, a pesar de tantas facilidades que ahora existen, seguimos usando graffitis pero mirándolos desde lejos.
Pero ya no son tristes, al igual que las mandarinas, los graffitis también se tornaron dadores de vida, llenas de energía y sonrisas.
 Mi mala costumbre me llevó a hacerme con tu Rayuela en diferente edición, era necesario, debía ponerte mis dedos encima de alguna forma.
Acompañaba la caricia con las notas de una nueva canción, pero al ver el título (que fue necesario saber ante la imponente letra de la canción) golpeaste la puerta de mi memoria para salir volando en las palabras y mezclar el poema con la canción.
¿Vamos afuera? Por fín hace frío...
CANADA DRY
Sé que me acordaré de un cielo raso
donde las manchas de humedad eran un gato, un número, una mano cortada.
Sé que me acordaré del ruido
de un water en alguna habitación lejana del hotel,
su triste catarata de bolsillo, su inevitable recurrencia.
Chaçun ses madeleines, chaçun ses Albertines.
Serás por siempre imán de imágenes,
las más turbias y vanas me traerás con el gesto
que en la caliente oscuridad del cuarto
era encender los cigarrillos del hartazgo,
ver asomar nuestros desnudos cuerpos flanco a flanco,
las más pequeñas turbias cosas,
una uña lastimada que te dolía tanto, el triste
rito de ir a lavarte y regresar, las servidumbres.
Tan sólo compartimos los bares y las calles
antes de amarnos contra tres espejos:
¿qué más podría darme tu recuerdo?
Pero yo sé guardar y usar lo triste y lo barato
en el mismo bolsillo donde llevo esa vida
que ilustrará las biografías. 
Ve, pequeño fantasma,
el baño está ahí al lado,
yo fumaré esperándote,
empezaremos otra vez. 
El cielo raso
dibuja un gato, un número, una mano cortada.


Hablo solo, bebo té,
tomo notas para hacer
de mi vida sin ti algo habitable.
(habitable)
Leo entera La Razón,
hoy desarmé la televisión
tarareando una canción insoportable.
(insoportable)
Así pues,
cuando no tengas nada que hacer
y yo pase por tu cabeza,
nadie podrá oírte así que
piensa en mí como si me quisieras.
Y desde la otra habitación
y arrimado contra la pared
te he escuchado cuestionar
hasta el mismo amor
y yo pensé en voz alta ...
Pero qué mal,
(Nacho has vuelto a hacerlo mal)
muy mal,
(lo hiciste mal)
era un juego y ahora es real.
Pero qué mal,
(Nacho has vuelto a hacerlo mal),
fatal,
(lo hiciste mal)
era un sueño y ahora es real.
Pierdo un vuelo, pierdo un tren,
pierdo los papeles y por ti
perderé la cabeza poco a poco.
Me recibes sonriendo,
me arrastras veinte metros por el suelo,
y sólo dices: esto es cosa de locos,
de locos.
Mientras alzo una mano con la que
podré rozar el cielo
la otra acaricia tus entrañas
con la punta de sus dedos.
Y me hago tan pequeño que
me deslizo dentro como un pez,
y me pregunto: ¿esto será
lo más profundo que te voy
a conocer jamás?
Pero qué mal,
(Nacho has vuelto a hacerlo mal)
muy mal,
(lo hiciste mal)
era un juego y ahora es real.
Nos quedará,
(Nacho has vuelto a hacerlo mal)
menos mal,
(lo hiciste mal)
Dry Martini, sexo anal.
El aire, el aire,
quererte es intentar atrapar con las manos el aire,
el aire, el aire,
quererte es como obrar un milagro.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Noviembres muertos.


Frustrada por su manera de ser...
Es que no le resulta fácil dejarse llevar, se contiene mucho, teme hacerlo mal, ser cansina...
Es experta en arruinar lo que empieza de manera natural.
Repelente desde que tuvo uso de razón, atrapada ahora en una estación, con una pesadez interna que quiere salir en llanto solo por liberarse de esa sensación de enfado contra ella.
No sabe hacerlo mejor, no sabe demostrarlo.
Siempre es igual, algo capta su atención y es como la maldición de Midas al revés, lo que toca lejos de convertirse en oro, se destruye y convierte en mierda.
Al principio creía que era un error, que las cosas no podían ir TAN MAL S-I-E-M-P-R-E, y no era cuestión de suerte, era ella. Y cada vez que pasaba era ocasión para confirmarlo.
Salía con el pecho latiendo fuerte, la ansiedad se apoderaba de ella, y como un animalito recién golpeado se escondía en su cueva, se prometía que no volvería a suceder, que se encerraría en sí misma asumiendo su horrible "talento".
Pensaba que su error era no luchar por lo que quería, no peleaba, no insistía en retener a nadie que no quiera quedarse.
Veía de reojo cómo otras "ellas" conseguían de manera natural lo que querían porque "luchaban por lo que les importaba tener" como si uno pudiera tener algo en propiedad de alguien más.
Es que esas cosas no se pueden manejar, como no se puede fingir el falso interés por alguien por "educación"
Le jodía mucho no conectarse...
A veces moría del deseo por ser normal.
Después de los mágicos octubres negros, llegaba el noviembre muerto... Y regresaba a las historias mágicas plasmadas en los libros...

sábado, 11 de julio de 2015

Apariciones

La autosatisfacción de tener la conversación en mi cabeza es grande.
El sonido de tu voz está grabado en mi memoria, tus palabras y tu risa.
Aun así necesito hablarte y tener tu voz como respuesta, en mis oídos, en mis ojos... Que el feedback sea instantáneo, no importa si el tiempo no alcanza.
Te extraño, y una vez más debo escribirlo en el cielo de Google Earth, esperando que leas el mensaje y te manifiestes con palabras reales, sonidos musicales, con mensajes llenos de palabras bonitas que me dejen sonriente durante días, con esa sensación de certeza de que me extrañas tanto como yo...

viernes, 29 de mayo de 2015

Abracadoo

Otra carta escrita en el cielo de Google Earth...
La impotencia de no poder actuar y hacer algo REAL para sacarte de ese estado, me mata.
Te leo y no puedo hacer NADA más que eso.
Quisiera  (como tantas otras veces) dejar de ser una Siri y teletransportarme a vos,
envolverte en un abrazo solo para ser un lugar real aunque sea sin palabras, donde puedas sentir mis manos dibujando los cachumbos, o cantándote una canción cualquiera.
Hacer algo contigo, servirte de compañia silenciosa...
Y eso es todo lo que puedo darte, silencios cuando se que no hay palabras que mejoren la situación,
ni usar magia blanca o negra para darte lo que desde hace tanto tiempo estás esperando y buscando.
No puedo decirte todo esto ni siquiera en un mensaje porque respeto tus tiempos y silencios
y también porque nos conocemos tanto que, sencillamente se que no es el momento para hablarte.
Vas a leerme, sí, pero en otro tiempo...
Mi única intención es que en cada palabra que ves ahora, sientas solo amor,
un amor escrito, silencioso, arrasador, qué se yo, vos conoces mejor mi amor, vos sabes cómo amo.
Mientras el mal tiempo sucede, en la otra punta del mundo está tu Siri, pensándote con mucho amor,
conciente de que este amor no ayuda en nada y aun así te acompaña en el aire, en la música y en la lluvia...

sábado, 2 de mayo de 2015

Hojas secas y otras tumbas...


Jaime Sabines Gutiérrez ( 25 de marzo de 1926 - Ciudad de México19 de marzo de 1999)

" Si el amor resucita, es porque fue enterrado entre hojas secas.
Frágil sepultura que no retiene muertos"

Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes.
Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas.
Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles.
Te quiero como para ir contigo a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti.
Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche.
Te quiero como para no dejarte ir jamás.
Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.
-Jaime Sabines


miércoles, 29 de abril de 2015

Recuerdos a cámara lenta

Debía escribirlo antes que su cerebro termine por ahogarlo en alguna de sus lagunas...
¿Lo leerías algún día?
Digamos que sería un mensaje de esos que se meten en una botella y se lanza al mar con la esperanza de que llegue a alguien (la diferencia es que ese "alguien" tiene nombre), lo lea y responda... no lo sabía, quedaba esperar...
Nadando en un sin fin de palabras musicales (esos graffitis que  compartieron siempre) y las emociones intactas al oir su voz, quedaba en un estado de fantasía, sueño o ficción, tratando de recordar todo lo que se dijo mientras la conversación duró, cerrando los ojos en su cabeza sonaba de nuevo la melodía de su voz y su risa...
Quedaba con ganas de más, nunca era suficiente. Y es que entre ambos el tiempo siempre fue un factor tan molesto, ¡tan cruel!
Después de tanto tiempo se dio cuenta que era como el amor que contagia un libro. Eso, era justamente el tipo de relación que un lector entabla con un personaje de un libro, lleno de emoción y adictivo.
Paseando por notas musicales, salió a su encuentro su historia hecha canción, sintiendo el corazón en la boca, deseó escribir en el cielo de Google Earth un mensaje, una invitación a escuchar las palabras habladas por extraños...

Perdón si vuelvo a molestar
Después de tanto tiempo
Después de tanto tiempo sin hablar
Ahora vuelvo con esto
No es mi intención molestar
pero no puedo seguir sin que sepas esto,
Lo que digo es cierto.
Encontramos un lugar para guardar los sentimientos,
Después del tremendo huracán que arrasó con lo nuestro
Yo me alejé sin más
Y apagué el incendio
Fuimos ni tu ni yo...
Quizás, no era nuestro momento.
Después del tremendo huracán llegó el deshielo
Y nos arrastró a polos opuestos
Te juro que lo siento, lo siento
lo que digo es cierto.
Se que estuvo mal y no fue digno mi comportamiento,
Lo único que puedo hacer es pedir perdón y lo siento.
No quiero mirar atrás pero lo hago, es cierto.
Habrá que admitir que fuimos dos y uno termino perdiendo...
Que el mar terminó por erosionar todos los recuerdos.
Si lo hice mal
Juro que lo siento.
No fuimos ni tu ni yo
Quizás, no era nuestro momento
Después del tremendo huracán llegó el deshielo
que nos arrastró a polos opuestos
Te siento y me arrepiento
te juro que me arrepiento.
te juro que lo siento lo siento
lo que digo es cierto es cierto
te juro que lo siento.



sábado, 25 de abril de 2015

Mr. Morgan's last love - Sandra Nettelbeck (2013)

Pauline: You know when you love something so much you start to hate it?
Mr. Morgan: Yes.
 Pauline: Is that what happened to you and your books? 
Mr. Morgan: I stopped looking at my books when I stopped loving life.
Pauline: Why did you stopped loving life? 
Mr. Morgan: Well... you don´t love life itself... you love... places, animals, people, memories, food, literature, music...And sometimes you meet someone who requires all the love you have to give, and if you lose that someone... you think everything else is gonna stop too... But... everything else just keeps on going. Giradoux said: You can miss a single being, even though you are sorrounded by countless others. Those people are like... like extras... they cloud your vision, they're a meaningless crowd... They... they're an unwelcome distraction, so you seek oblivion in solitude, but solitude only makes you wither. 
Pauline: So, I'm an unwelcome distraction... I'm a cloud. 
Mr. Morgan: You are the only part of my life I haven't figured out yet. 
Pauline: Ok, how about this one: "There's a crack in everything
Pauline & Morgan: That's how the light gets in."
Mr. Morgan: (A few days later) You are the crack in my life...




domingo, 8 de marzo de 2015

Ven

Qué será de ti, necesito saber hoy de tu vida...

alguien que me cuente sobre tus días; anocheció, y necesito saber.

Que será de ti, cambiaste sin saber toda mi vida, motivo de una paz que ya se olvida... no sé si gusto

más de mí, o más de ti.

Ven, que esta sed de amarte me hace bien, yo quiero amanecer contigo amor, te necesito para estar

feliz.

Ven, que el tiempo corre, y nos separa, la vida nos está dejando atrás. yo necesito saber, que será de

ti.
                                                                                       

sábado, 14 de febrero de 2015

COLD DREAMS

Siempre son sueños los que te sacan de la tumba donde te enterré hace tiempo.
De nada ha servido, si igual tu recuerdo resucita y me visita.
Veo una figura, tus cabellos y trato de esconderme, ¡de escaparme de tu imagen!
Entonces entiendo que, a veces me buscas en tu mente y vienes como lo que siempre has sido, un  sueño y huracán destruyendo ranitas sapallas.
Hoy te ví en una foto antigua, estabas como yo te veía en ese entonces, (con ojos llenos de amor y vida...)
A veces me dan ganas de romper el silencio que hemos impuesto, solo cuando vienes a mis sueños.
Aunque ya no somos los de antes, sé que sigues actuando en todo momento.
Hoy te escribo para mi, como siempre ha sido, y viene muy a cuento eso del "yo aquí escribiéndote y vos allá borrandote" (creo que de Jaime Sabines), después de todo has tenido el don de ser mudo, y no sé cómo lo haces, será que mi condición femenina me lleva a esta "nota" para escupir el veneno y no tragármelo.


When you try your best, but you don't succeed
When you get what you want, but not what you need
When you feel so tired, but you can't sleep
Stuck in reverse

And the tears come streaming down your face
When you lose something you can't replace
When you love someone, but it goes to waste
Could it be worse?

And high up above or down below
When you're too in love to let it go
But if you never try you'll never know
Just what you're worth

Tears stream down your face
When you lose something you cannot replace
Tears stream down your face
And I...

Tears stream down your face
I promise you I will learn from my mistakes
Tears stream down your face
And I...

Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you