...De su soledad tú eres el segundo,
el quieto centro de sus soliloquios,
y todo cerco en torno de ti puesto
también le tensa el cerco desde el tiempo...
Te siento. Donde acaban mil sentidos
comienzas vacilante, en muchas islas,
y en tus ojos, que nunca pestañean,
el espacio soy yo..
-Rilke