"... Look up here, I'm in heaven... everybody knows me now..."

miércoles, 18 de noviembre de 2015

"...Durar no es estar vivo, vivir es otra cosa..."

Estoy cansada de vivir corriendo,
de que las horas que valen pasen volando y el resto del tiempo sirva únicamente para cansarme más.
Cansada de cafés miniatura con más leche que café que debo bebérmelo de un solo trago,
de cigarros que no puedo fumármelos cuando me de la gana,
de despertar todos los días con el sonido del despertador para ponerme en modo "on" y morir un poco más que el día anterior.
Ya sabía que eso de que " se puede morir muchas veces" era cierto, pero de un tiempo a esta parte me he convertido en un zombi (yo que encontraba eso como algo absurdo) que se va alimentando de mi misma,
y, sí, todos los días lo primero que me como es el cerebro, y estoy harta.
Estoy cansada de esperar la noche y no poder perderme en ella,
mimetizarme como  antes lo hacía, pasearme por los boliches buscando música y ambiente, y bailar, bailar sola,
cansada de tener que mirar esa noche de lejos con encuentros rápidos porque "mañana debo levantarme temprano".
Estoy cansada de dormir con horarios impuestos, una siesta de 20 minutos para ganar un poco de noche.
CANSADA DE NO PODER TENER MIL GATOS QUE ME LLENEN DE PELOS, ARAÑAZOS Y RONRONEOS.
Cansada de ver mis libros apilados al pie de la cama o encerrados en cajones porque "debo hacer espacio", de no poder darme una cita de una semana entera con Cortázar y terminar sonándome los mocos o cantando como un Cronopio.
Conversar con  Nietzsche, para renovar fuerzas y disfrutar sufriendo.
Invitar a Sartre a pisar hojas secas por un parque, mientras siento el aire frío en mis pulmones, para después al final del día, pasearme por Invernalia y el muro.
De no poder sentarme una tarde entera para vivir vidas ajenas, amores de otros, o revivir en vidas pasadas y amores pasados en una pantalla.
Cansada también de no poder plasmar en mi ropa dibujos de cosas que me van gustando, y tener que usar cosas hechas por quien sabe quienes.
Cansada de seguir esperando a que aparezcas en algún lugar común, y no apareces.
Cansada de extrañarte porque algo me obliga a permanecer tan lejos.
Estoy tan cansada que hasta me canso de estarlo.


Tengo una soledad tan concurrida 
tan llena de nostalgias y de rostros de vos 
de adioses hace tiempo y besos bienvenidos 
de primeras de cambio y de último vagón. 
 Tengo una soledad tan concurrida
 que puedo organizarla como una procesión
 por colores tamaños y promesas
 por época por tacto y por sabor. 
Sin temblor de más me abrazo a tus ausencias
 que asisten y me asisten con mi rostro de vos.
 Estoy lleno de sombras de noches 
y deseos de risas y de alguna maldición. 
 Mis huéspedes concurren 
concurren como sueños
 con sus rencores nuevos su falta de candor 
yo les pongo una escoba tras la puerta
 porque quiero estar solo con mi rostro de vos. 
 Pero el rostro de vos mira a otra parte
 con sus ojos de amor que ya no aman 
como víveres que buscan su hambre 
miran y miran y apagan mi jornada.
 Las paredes se van queda la noche 
las nostalgias se van no queda nada.
 Ya mi rostro de vos cierra los ojos
 y es una soledad tan desolada
-Mario Benedetti