- Eso parece.
- Contame, ¿cómo va todo?... No, no me estoy burlando, tranquila, no te estoy atacando.
Decime, ¿por qué te ves tan contenta?
¿Me acompañás a comprar facturas?
- Sí.
- ¿Querés alguna?
- Medias lunas.
- Ya están, ¿Alguna otra?
- Media luna con chocolate.
- No hay.
- Napolitana con chocolate.
- No hay.
- Jo, una media luna sola entonces.
- Ya está, vamos. y entonces, ¿qué vas a hacer?
- Pfff, no sé, lo que salga, supongo... vivir, ¿no?.
- Vivir, pero ¿estás satisfecha?.
- Mucho, no hay nubes, sombras ni ese pesado pensamiento, no sé, siento alivio.
- Ya veo. ¿Hay música?
- Extrañamente no.
- ¿Palabras, libros, poemas, frases... qué se yo?
- Nada, no hay nada, solo viejos amantes esperando en la mesa de noche.
- Y tu guitarra, va a ser un buen momento para sacarla de nuevo y acompañarte a vivir.
- Me tengo que ir... sí, ya sé que muy pronto pero volveré, y te traeré una media luna con chocolate.
- Dale, eso y una canción. Se feliz.