"... Look up here, I'm in heaven... everybody knows me now..."
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lunes, 26 de febrero de 2018

Telarañas


El silencio nos va comiendo,
Va poniendo distancia en medio.
¿Será el tiempo?
Resulta que febrero será como un octubre,
y, lo mío no tiene nada que ver con la pena que te cubre.
Dicen también que es el mes del diablo,
Sin creer en dioses ni ángeles
El vacío se nota a medida que él va pasando.
Nostalgia de algo que ya no llega,
Notas musicales ya no me renuevan,
Embotada en un recuerdo que me va comiendo por dentro,
La impotencia que se siente desde mis años pequeños.
Enredada en mis telarañas, intentando desenredarlas,
El miedo de permanecer tanto tiempo
atrapada en el centro sin un manual de instrucciones,
sin poder verme de lejos
Intentando sacar la cabeza del agua,
Solo para respirar un minuto y ver mejor el panorama.

“Terminará pasando” me dices,
Hago y hago para que te llegue un “sí” sin confianza,
solamente para que me dejes en paz un momento.

Sé que desde tu lado puedes verlo todo,
Yo tomé otro camino, por complicarme voluntariamente.

Sí, también sé que tengo razón en mis sospechas,
Pero espera, en algún momento daré con la respuesta.
Te contaré lo bueno y lo malo,
 y entenderás porque sigo al otro lado.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Monólogo interior - S.A.B



Espectral de media noche
Ellas que sobresalen de los tiempos,
que son postales, golondrinas disecadas en el cielo.
Ellas que no cesan de ser ellas y se les suman otras,
que ahora atraviesan la sala,
desfilando sus mitologías
me pasan las manos por la mejilla y están frías,
cierran mi libro, mis ventanas, pero no hablan.
Para que no me duerma
algunas van a prepararme un café que es imposible de beber;
otras me abrazan, para que no encienda el fuego,
a la lumbre yo soy el fantasma.

(Ciro Maurini)









Los veo en el lugar del imposible encuentro,
en vano intento acercármeles, quiero retenerlos para verlos
de día; de cara al sol.
Pero solo aparecen por las noches que preanuncian 
tinieblas, son fantasmas, espectros, cuerpos sin
rostros, que no dejan de moverse, de expresarse con
sus cuerpos lánguidos.
Consumidos por las sombras, tragados por la
oscuridad.
Están en todas partes, me asustan, pero no puedo
dejar de mirarlos.
Una fuerza superior me obliga a permanecer allí,
me pregunto si tienen voz.
Si realmente están allí, o he entrado en una especie
de sueño infinito, en donde la realidad se confunde
con la ficción.
Verlos allí me confirma que escribir es como
comunicarse con fantasmas, no solo con aquel a quien
se dirige, sino también con el tuyo propio.
Pienso en mis fantasmas... los del pasado, los del
presente, y los del ínterin.
Los que me acompañan. Y a los que les temo. Nadie
puede salvarte de ti mismo. 
Son elfos viajeros, pero a pesar de eso, sus
cuerpos me gritan "mi lugar soy yo mismo, 
Vaya donde vaya y haga lo que haga. 
Sus cuerpos parecen flotar, pero esta vez, como
anunciando albura, me pregunto nuevamente, si
tienen voz.
Al mirarlos pienso en la vida y la muerte. Es
interesante cómo se usa esa expresión, de "la vida y
la muerte". Como si vivir fuera lo contrario de 
morir.
Nacer…
es lo contrario de morir. La vida no tiene antónimo.
Pienso en mis inseguridades al escribir, solo a los
escritores les preocupa escribir bien. 
Escribir es sanador, aunque tengas que luchar con
tus fantasmas.
O escribir en compañía de ellos...
Pasar por el escarnio público es como penetrar en el
mundo de las tinieblas.
Pero es entonces cuando comprendo mi lugar en el
mundo.
Y cuando comienzo a considerar importante a los
fantasmas que fluyen como agua.
Como un deja vu, o como un viaje de ácido con los
colores y demás.
S.A.B.